El fin de semana pasado me tocaron dos viajes muy particulares. Aclaro de entrada que ambos fueron en Uber tanto de ida como de vuelta.
Emprendí mi viaje y me dirigí hacia un restaurante uruguayo ya que tenía muchas ganas de comer algo típico casi argentino, que de igual modo estuvo todo delicioso.
Al subirme al Uber, como siempre saludo y pregunto antes de entrar si el coche estaba a mi nombre (me ha pasado de subir en el Uber de otra persona y bueno. esa otra persona termino tomando el mío) pero esta vez fue distinto ya el hombre que manejaba el coche era sordo mudo hasta lo que logré entender.
No fue gran complicación te diré, sino que fue una sorpresa por que como lo había comentado anteriormente en otro post, me dedico al desarrollo de software, web, etc. por lo que experimentar un servicio como el de Uber donde incluyan a personas con ciertas capacidades reducidas me dejo completamente sorprendido.
El conductor, un hombre super amable, hiper atento y en todo momento se dio a entender. De hecho, me sentí cómodo ya que tengo un vecino que es mudo y a veces me habla en el elevador e inclusive me pide favores, sin escribir en un papel o en el celular.
Entenderlo a la perfección cada detalle, creo que fue una de las experiencias más fascinantes. Prestar atención a algunos detalles me hacen quizás la vida un poco más compleja o no sé si me da cierta habilidad para sobrevivir, no sé, el hecho es que estuvo perfecto el viaje y me encanto saber que a pesar de que el conductor tiene esta incapacidad, estaba allí, con la mejor sonrisa, recorriendo la ciudad y ofreciendo su tiempo en un servicio de puerta a puerta y con total amabilidad.
El segundo viaje estuvo un tanto extraño. Y como todo en la vida siempre tiene un contraste, creo que un poco de divertido puede contener.
El conductor, ya de regreso a casa, venía haciendo señas con las manos como si de una práctica de oratoria se tratase, obviamente todo al volante.
No voy a decir que esto me puso nervioso o si quiera me dio desconfianza, pero si me llamo la atención un detalle. En todo momento no dejo de prestar atención al camino y eligió la ruta más corta, fácil y con total seguridad.
En fin, un poco de impaciencia experimenté, no te voy a decir que no. Porque no me gusta esperar y mucho menos quedarme con la incertidumbre de algo que iba a ser y luego no fue.
Espero avanzar en un proyecto de la manera más optima posible ya por que otras de las cosas que me complican es no conocer un lenguaje al cien. Me pierdo y casi me mareo al no saber por dónde ir.
Sí, les hablo de programación de nuevo, les hablo en esta parte de un proyecto que lo tengo estancado por no conocer parte de su desarrollo y en mi defensa estoy buscando soluciones que me permitan al menos resolver algunas situaciones futuras.
Al menos en ello creo.

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