Algunas de las razones por las que escribo en este blog, es porque necesito purgar mi cabeza.
De cierto modo lo hago, y muchas veces con música y otras, diseñando o simplemente programando.
Actualmente soy desarrollador de software con una pizca de diseñador, es por ello que mucho tiene que ver lo que digo con como he configurado mi vida durante todos estos años.
La verdad, es que cuando escribo como ahora, de cierto modo comienzo bien y luego me sumerjo pensar en las palabras que voy a usar a medida que voy avanzando, pienso en las comas, los acentos, las palabras justas, sinónimos, pienso en todo. Y eso refleja un poco lo que me pasa.
Inevitablemente estoy queriendo controlar todo mi entorno, casi con la necesidad justificada de que sea algo bueno y no que quede como cualquier publicación.
Hace mucho tiempo atrás tenía un blog, donde lo que menos hacía era escribir. Intentar al menos decir algo, que mucho creo que no tenía por qué vivía de puras experiencias y lo único que plasmaba en él era el diseño y algún que otro recurso programático para que se vea más bonito y navegable, o interesante quizás.
Supongo que me servía en su momento como inspiración o desahogo.
Supongo que vivía estresado, ya que buscaba en cada propuesta olvidarme de todo o un poco de lo que me molestaba en el resto del día e incluso semanas y algunos casos hasta meses.
Esa calma nunca llegó, de eso estoy seguro, más bien lo lograba hasta que viajaba a ver a mis padres.
Al ver a mi familia completa, ese hogar que me trae muchísimos recuerdos de niño; siempre hay una escena en el que se me recrea al cerrar los ojos en las noches, corriendo con mis hermanos y amigos en el patio de toda la casa con una carcajada efervescente.
Aclaro que necesitaba desquitarme, sacarme esta carga de ideas y pensamientos, explorar un poco que se siente desconectar y mirar una pantalla sin pensar y solo decir lo que primero se me venga a la cabeza, como un ciclo recorriendo una colección infinita de datos.
Y últimamente a la fecha vivo estresado, me palpita el oído por algunos ruidos que no logro identificar si es por el tipo de frecuencia o es algo psicológico, la verdad no sé, lo único que experimento es un latido en mis oídos, derecho o izquierdo, depende del día por que a veces es uno y otras veces como ésta mañana es el otro.
Y en la sumatoria de cosas hermosas de la vida, me canso muy rápido. No sé si será por la edad o simplemente por la rutina (aclaro tengo 32 años y sí, no es wau, pero bueno). Me la paso bostezando, somnoliento, aburrido, desganado, casi con ganas de cerrar los ojos y relajar.
Y no creo que sea la carga de trabajo y las ganas de aprender cosas que desconozco en absoluto para poder mejorar profesionalmente.
Sino que, simplemente pienso en las ganas que me dan al ver esos patines del diablo en toda la ciudad jaja, andar en patín por doquier con audífonos, escuchando algo de lo que siempre encuentro es mis búsquedas fantásticas de música.
Hasta que me doy cuenta de la hora, el lugar en donde estoy ahora (mi trabajo) y sigo con lo que estaba, intentando despertar, creo.
Photo by Kukuh Himawan Samudro on Unsplash

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